martes, 7 de junio de 2011

Desorden, como dios manda

He perdido la costumbre de escribir aquí y en general. (He perdido... tendré valor de utilizar este tiempo verbal cuando este blog no se actualiza de manera regular desde hace siglos...). Un poco como con otras cosas, pienso en escribir pero luego no escribo. Con motivos tales como que como ahora utilizo gmail también para mi correo oficial, me da más palo abrir el blog porque significa... ¡¡cerrar el email un rato!!. Creo que debería ganar un premio a las peores excusas :)

Estoy de buen humor pero en la cafetería, mi centro de operaciones, quiero decir (qué poco glamour que tengo, por dios), hace frío. No sé como sugerirles que ahorren un poco de pasta y bajen el aire... Hace tiempo que me dan los buenos días con mi café y llamo a las dueñas por el nombre, pero no me atrevo a decirles que bajen el aire. ¡Viva yo!

¿Y de qué quería escribir hoy? La verdad es que no me acuerdo. Otras veces me pierdo. Hoy, directamente, no me acuerdo. Pero mientras divago, que se me da muy bien. Demasiado para el gusto del púbilco, me parece.

Podría llenar páginas y páginas de letras. Enrollarme es una de mis virtudes. Y de vez en cuándo hasta tengo ideas interesantes. Y leo cosas bien escritas qe podría compartir. Y encuentro cosas motivantes. Pero otra de mis virtudes es que mi entusiasmo es un poco como la eyaculación precoz, que antes de poderlo disfrutar ya se ha acabado. ¿Porqué me resulta tan incómodo utilizar esta expresión? En fin, ahí os dejo con esa reflexión de hondo calado.

Y creo que acabaré por encontrar la solución a mi silencio. Pero aviso, esto es como cuando abren una presa para que no se desborde, que acaban provocando inundaciones acojonantes. Y yo me desobordo muy fácilmente.

Dios, lo que hace no querer escribir la tesina... cuánto daño ha hecho al mundo la procrastinación. Así nos va, xD.